Autos autónomos o tradicionales: la gran disputa

A comienzos de 2015, Google comenzó a probar sus autos autónomos en Mountain View y sus alrededores (California). Desde ese entonces, estos vehículos autoconducidos tuvieron 272 fallos y casi sufren 13 accidentes si no hubiera sido por la intervención de los conductores escolta que por ley deben viajar en el asiento delantero y tomar el control de la situación en caso de emergencias. ¿Vos que preferís: autos autónomos o tradicionales? La gran disputa sólo está comenzando.  

Sobre la ética de los autos autónomos

¿Es posible preguntarse sobre la ética de un auto que no tiene conductor? ¿La tecnología autónoma puede comportarse éticamente? La disputa comenzó cuando Google aceptó por primer vez parte de la responsabilidad en el accidente ocurrido también en Mountain View cuando realizaba recorridos de prueba con su camioneta Lexus.

El auto de Google chocó con el costado de un autobús a pesar de estar equipado con cámaras, sensores y un conductor escolta. El debate que se abre tiene que ver con la imposibilidad de humanizar a los autos autónomos. En otras palabras, se trata de incorporar a la tecnología autónoma la capacidad de tomar decisiones éticas.

Quizás vale más poner un ejemplo: un auto sin conductor va por una calle, de repente otro vehículo que viene en sentido contrario pierde el control y se mete en el mismo carril del auto autónomo. A derecha e izquierda de él hay dos ciclistas, uno lleva casco y el otro no. ¿Puede un auto conducido automáticamente tomar una decisión como ésta en una pequeña fracción de segundo?

La interacción: ¿es igual en autos autónomos o tradicionales?

Sin lugar a dudas, la respuesta sigue siendo no. Además de la cuestión ética, los ingenieros automotrices que se encargan de diseñar los sistemas de navegación inteligente para los autos autónomos, no han obtenido respuestas acerca de las limitaciones de un auto autónomo en materia de interacción con gente y con el propio sistema.

Ocurre que, si bien todavía no existen vehículos totalmente autónomos, el conductor que viaja sentado en el asiento delantero y debe tomar el control en caso de emergencias, está despreocupado por la conducción. En consecuencia: no logra hacerse cargo de la situación con la urgencia que se necesita porque va distraído con el televisor, el teléfono o los videojuegos.

De esta manera, el desafío que se presenta tiene múltiples variables de análisis que deberán ser sometidas a prueba para realizar los ajustes necesarios. En estos debates (que ya se están realizando en Alemania por ejemplo), deberán participar también representantes de la industria del seguro de autos ya que la aparición de los vehículos sin chofer impactan directamente en este mercado.  

¿Ya decidiste si vas a ir al trabajo en un auto con control remoto o en un auto tradicional? Lamentablemente, los primeros aún no están a la venta en Argentina y si esto sucede, su precio no será muy accesible. Mejor asesoráte sobre los seguros online que existen para tu auto de siempre en CompreSeguros.com:

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